Cuando eso comenzó, todos teníamos sueños, unos lo vimos como una ambición que se hizo imposible, otros se dieron a la tarea de entregarse y dar un paso al día. Así, ahora yo escribo de mis fracasos, ellos de lo dulcemente que les sonríe la vida
septiembre 25, 2009
septiembre 08, 2009
Peligro
Anorexia Nerviosa.
(...) Las personas con anorexia nerviosa, con frecuencia, usan la comida como una manera de ganar un sentido de control cuando otras áreas de sus vidas están bajo mucho estrés o cuando se sienten abrumados. Los sentimientos de incompetencia, baja auto estima, ansiedad, rabia o soledad también podrían contribuir al desarrollo de este desorden. Adicionalmente, las personas con desórdenes alimenticios podrían tener relaciones problemáticas o tener una historia de haber sufrido burlas respecto a su tamaño o peso. (...)
¿Cuáles son los síntomas de la anorexia nerviosa?
Rápida pérdida de peso a lo largo de varias semanas o meses- Continuar haciendo dieta a pesar de estar delgado o con el peso muy bajo
- Tener un interés inusual en la comida, las calorías, la nutrición o en cocinar
- Temor intenso a subir de peso
- Extraños hábitos o rutinas alimenticias, como por ejemplo, comer en secreto
- Sentirse gordo incluso cuando se tiene bajo peso
- Inhabilidad de calcular realísticamente el peso de su propio cuerpo
- Esforzarse por lograr la perfección y ser muy autocrítico
- Excesiva influencia del peso y forma del cuerpo en el autoestima de la persona
- Depresión, ansiedad o irritabilidad
- En las mujeres, períodos menstruales infrecuentes o irregulares
- Usos de laxantes, diuréticos o píldoras para dieta
- Enfermedades frecuentes
- Usar ropa suelta para esconder la pérdida de peso
- Hacer ejercicios compulsivamente
- Sentir que uno no vale la pena o sentirse sin esperanzas
- Retiramiento social
- Los síntomas físicos que se desarrollan a lo largo del tiempo, incluyen: poca tolerancia al clima frío, cabello y uñas quebradizas, piel seca o amarillenta, anemia, estreñimiento, articulaciones hinchadas y un crecimiento de nuevo pelo fino sobre el cuerpo
Información tomada de aquí
--
La cosa es que estoy perdiendo el apetito. Llevo una semana comiendo na'más porque debo, pero en realidad me da muy poca hambre, a veces lo que como me cae pesado. Esta mezcla entre proponerme bajar de peso y estar tan triste, no está bien.
Todo empezó como un deseo de estar mejor, iba muy bien, sana y de buen ánimo; se me atravezó la depresión, con sus cosas horribles y creo que se estan combinando. Estoy segura de que mi estado de ánimo tan decaído, no es consecuencia de la pérdida de peso, estaba comiendo con cuidado, no reduje mis ingestas agresivamente, no me prive de ningún grupo alimenticio, me daba gustitos golosos e incluso comía un poquito más de lo que se suponía con la dietecilla, bajaba de peso y aunado a eso mi digestión mejoró notablemente y también mi ánimo.
Esta semana he estado preocupada, estresada y desanimada, pero es por cosas que no tienen nada que ver con mi peso. No sé cómo seguir bajando y mantenerlo sano, considerando que estoy un poco deprimida. No pienso alejarme de mi objetivo, no me gusta estar gorda, pero mis síntomas sugieren que estoy en riesgo alto de desarrollar una anorexia, o que ya estoy un poco metida en ella. ¿Cómo hago para no profundizar en esto?
Quiero seguir comiendo, quiero que la comida me siga gustando. No me gusta que me de asco todo lo que tengo enfrente. No me gustaría sentir que eso es lo único en lo que mis decisiones tienen peso y lugar. No me gusta tener un plato de comida rica enfrente y comer sólo una parte, porque no se me antoja más. Mi falta de apetito es independiente de mi dieta, es el estrés, la tristeza, la incapacidad para modificar mis circunstancias pronto.
No me gusta comer a la fuerza, me encanta disfrutar lo que como, cocinar, entrarle a todo.
Cerca, en mi ambiente inmediato, sé que nadie va a ayudarme con esto. ¿Cómo me ayudo yo?
hay más de: triste
Son las 6:40 de la mañana, llueve, siento ardor en la garganta. Desperté hace cuatro horas y más o menos diez minutos. Sonó el teléfono, volví a la cama. No sé bien por qué, rato después, se me cuajaron los ojos con una serie de estallidos intermitentes de llanto.
Yo no quiero que me duela así, ya bastante jodida está mi vida, como para echarme encima otro fardo más. Me siento mal, decepcionada de mí, y encima, triste de lo que ocurre a mi alrededor. Con las manos atadas para ayudar a los otros que están incluso más tristes y desesperados que yo. Son días difíciles: lo que está entre mis manos, resbala porque no soy suficientemente fuerte para tomarlo y lo que no, golpea. Cosas que parecían sólidas en mi vida, se vienen abajo tan fácil... estoy asustada. Más que el dolor normal de "cuando las cosas pasan", me está quebrando el modo en el que ocurren, me está quebrando lo que demuestran.
Se me dificulta aceptar el cambio y abrirme, me impresiono fácil ante lo nuevo. El miedo y el dolor se intensifican ante esta sensación de no poder hacer cuando ya nada tiene marcha atrás.
Me siento débil, me siento una carga. No se puede contar conmigo. Ya no estoy para mí, ni para nadie.